A Jessica y Gonzalo los conocimos casi, casi de niños, allá por el 2010: la primera foto que les hicimos juntos fue el día de la boda de Juan y Marta, dos de nuestros novios más queridos, pareja increíble y padrazos de Lucas de mis amores y Leo (el pequerrecho que ya no lo es tanto).

Ellos representan el ejemplo de algo que nos propusimos al abrir el estudio, convertirnos en vuestros fotógrafos de cabecera, que vengáis a haceros una foto de carnet o una sesión completa nos alegra, y hace que sigamos en contacto.

La boda de Jessica y Gonzalo fue el 26 de agosto de 2016, a las 5 de la tarde en la iglesia de Santiago de Pantín, pero los preparativos empezaron mucho antes. Son tan, tan detallistas que prácticamente todo lo de la boda lo diseñaron y elaboraron ellos, quedando increíble, personal y emotivo al 100%.

Así que el tema de las invitaciones no podía ser menos, con lo que en invierno se fueron de paseo con Carlos para hacer una sesión de preboda y aprovechar para diseñarlas con fotos suyas. El resultado fue precioso, incluyendo una frase de Benjamin Franklin que es toda una filosofía, ya que “las cosas más bellas de la vida no pueden ser vistas, ni siquiera tocadas. Sólo pueden ser sentidas”.

Cuando se acercaba el día, tuvimos la casualidad de que surgiese otra boda ese mismo día, la boda de Yésika y Juan, que hizo repartirse a algunos invitados comunes y también ¡a los fotógrafos!. Pero como no podía perderme todo, todo, muy temprano me fui a casa de los padres de Gonzalo, para hacer fotos de los preparativos mientras Carlos acompañaba a Jessica.

Fue muy divertido y emocionante, ya que siete años antes también hacía las fotos de los preparativos del hermano mayor… ¡y todavía queda otro! ja ,ja, ja

Allí estaba también Lucas, que es el ahijado de Gonzalo y un solete.

La ceremonia, rodeados de amigos y familiares … llegada en coche de época ,” sobrinazos de arras”y muchas emociones … ¡como debe ser !

Ese mismo día, hicieron unas poquitas fotos en la zona de Pantín, también para aprovechar el coche tan bonito que habían alquilado y no perder demasiado tiempo ya que el convite era en Villalba, en el restaurante El Montero, un sitio en el que no habíamos estado y que nos sorprendió por lo bien pensado que está para bodas y eventos.

Allí les dejamos nuestro divertido fotomatón, con el que mayores y pequeños se lo pasaron genial, es un broche perfecto para el baile, sobre todo, como dice Jorge, la tabla de salvación para los que no bailan.

Días después, ya con toda la calma del mundo, volvieron a quedar con Carlos para la postboda, allí recorrieron un montón de localizaciones de la zona de Pantín y Valdoviño, que hicieron de su álbum algo único y muy variado, con fotografías que no te esperas y te sorprenden.

Muchas gracias a los dos por dejarnos participar de vuestro día, pero sobre todo gracias por ser parte del estudio y demostrarnos tanto cariño y confianza.

¡¡¡Enhorabuena y seguid así de felices!!!